El dato toma más cuerpo si recordamos que tan sólo tiene 13 años y que el primer título mundial lo obtuvo a los 10. Incluso la Federación Internacional intentó vetarla para que no compitiera contra los seniors.
Con sólo 9 años fue subcampeona de Europa júnior y fue entonces cuando los patrocinadores llamaron a su puerta. Su padre no la tomaba demasiado en serio y hace un pacto con ella. La dejará competir en profesionales una vez, y si consigue hacer podium seguirá compitiendo, si no tendrá que esperar. Pero Gisela se superó una vez más a sí misma y logró la tercera plaza en su primera prueba como profesional disputada en Sables D´Olonne (Francia). Ahora posee muchos más patrocinadores y se ha convertido en un fenómeno mediático. De hecho el pasado mes de marzo estuvo nominada a los Premios Laureus en la categoría de deportes extremos. Y tan sólo tiene 13 años.
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